Año Nuevo y sus Retos

 

Fernando Betanzos

Buen Viaje

 

El Año Nuevo y sus retos

No nos durmamos en nuestros laureles, hay que seguir planteándonos metas cada vez más ambiciosas

Año Nuevo, Vida Nueva, dice el viejo adagio. Este Año Nuevo se presenta con serios retos a la economía en general y a la del turismo en particular.  Por eso creo oportuno traerles esta breve historia que me contó un viejo amigo:

Los japoneses siempre han gustado del pescado fresco, pero las aguas cercanas a Japón no han tenido muchos peces por décadas. El apetito insaciable de los japoneses por el buen pescado dio buena cuenta de sus propios bancos pesqueros hace años. Así que, para satisfacer el anhelo japonés por los productos del mar, los barcos pesqueros fueron fabricados más  grandes para ir mar adentro. Mientras más lejos iban los pescadores más era el tiempo que les tomaba regresar a entregar el pescado. Obvio.

Se presentó un problema: si el viaje tomaba varios días, el pescado ya no estaba fresco, así que alguien sugirió la conveniencia de instalar congeladores en los barcos pesqueros de tal modo que pudieran  pescar y congelar con lo la pesca podría llegar fresca a puerto.

 Sin embargo, los consumidores japoneses pudieron percibir la diferencia entre el pescado congelado y el fresco. Definitivamente no les gustaba el congelado que, por lo tanto, hubo de venderse más barato a pesar del costo superior de su congelamiento.

Las compañías pesqueras japonesas siguieron buscando soluciones al problema del pescado congelado que era rechazado en el mercado.  Alguien propuso instalar en los barcos pesqueros grandes tanques para los peces. Lo que les permitiría pescar los peces, meterlos en los tanques y mantenerlos vivos hasta llegar a los puertos donde descargarían peces vivitos y coleando.  Magnífica idea.

Pero resultó que después de un tiempo en los estanques, los peces dejaban de moverse. Estaban, literalmente, aburridos y cansados, aunque vivos.  Los compradores no tardaron en  darse cuenta de que estos peces tampoco eran de buen sabor.  Su inactividad y aburrimiento hacía que el pescado fuera insípido.

Gran problema para las pesqueras japonesas que manejan millones de toneladas de pescado anualmente. Buscaron soluciones por todos lados. Amable lector ¿qué les hubieras sugerido a los pescadores japoneses para que el pescado llegara con pleno sabor  al  platillo del consumidor?

Hacemos una breve reflexión, mientras pensamos juntos en la solución al problema que nos ocupa.

Es un hecho que tan pronto una persona alcanza sus metas, tales como empezar una nueva empresa, o pagar sus deudas, o encontrar una pareja maravillosa, empieza a perder la pasión. Ya no necesitará esforzarse tanto. Alcanzó su meta.  Así que se relaja, afloja.

Experimenta el mismo problema que las personas que ganan la lotería, o el de quienes heredan mucho dinero y nunca maduran; o de quienes se quedan en casa y se hacen adictos a los medicamentos para la depresión o la ansiedad, o al control de la tele. No se los deseo.

Pero igual que en el caso del problema de los pescadores japoneses, la  solución es sencilla. Lo dijo L. Ron Hubbard a principios de los  años 50: "Las personas prosperan más cuando hay desafíos en su medio ambiente".

Por eso, al toparse con desafío tras desafío en la solución a la necesidad de mantener el pescado con un sabor fresco,  los japoneses encontraron ¡por fin!,  una aparentemente sencilla solución que siguen utilizando hoy en día: Para mantener el   sabor  fresco de los peces, las compañías pesqueras ponen a los peces dentro de los tanques de agua en los barcos pesqueros para mantenerlos vivos, pero ahora ponen también ¡un tiburón pequeño!

Claro que el tiburón se come algunos peces, pero los  demás llegan muy, pero muy vivos. ¡Los peces son desafiados!  Tienen que nadar durante todo el trayecto dentro del tanque, para huir del tiburón y mantenerse vivos! Fin del problema de los pescadores  y satisfacción total al consumidor japonés.  Y  tal vez una buena lección para pescadores de otras latitudes.

Moraleja: Cuando alcances tus metas proponte otras mayores.

 

Nunca debemos alcanzar un  éxito para luego acostarnos en él.  Así que, invitemos  uno o más  tiburones a nuestro tanque.  Descubramos que tan lejos realmente podemos  llegar. Unos cuantos tiburones nos harán conocer nuestro potencial para seguir vivos.  Y es posible que los tiburones, al encontrarse en el mismo tanque,  e muerdan  y destruyan entre sí. No temamos a sus dientes ni sus trampas...

Estemos siempre alerta. Mantengámonos “frescos”.   Siempre habrá tiburones en donde vayamos, pero nos ayudarán a encontrar oportunidades en las crisis.

Todo lo anterior  por si el Año Nuevo nos trae uno que otro reto, ya sea a nivel industria o a nivel personal.

ZAPA.-  ¡Feliz 2012!  Estamos a 6 años de ser el 5º lugar mundial como receptores de turismo…

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